¿Cómo ayudar a una persona en duelo?

Enfrentarse a diversas pérdidas a lo largo de la vida es inevitable y vivir un duelo es algo normal en estas circunstancias. Desde luego, no todos lo viven de la misma forma porque hay muchos factores que pueden influenciar el modo de vivir una pérdida. Además, el proceso puede pasar por complejos estados emocionales. Por estas razones, ayudar a alguien que ha sufrido una pérdida no es sencillo y en algunos casos será oportuno buscar el apoyo de un profesional.

¿Cómo podemos ayudar a alguien en duelo? ¿Cuándo consultar a un terapeuta para superarlo? Para encontrar la mejor respuesta a estas preguntas, el primer paso consiste en familiarizarse con el proceso de duelo.

El duelo y sus fases

La experiencia del duelo es algo que, normalmente, asociamos a la muerte de una persona amada. El duelo producido por la muerte es, sin duda, el más relevante, pero este sentimiento puede aparecer también como efecto de otros tipos de pérdidas. 

Un divorcio, mudar de residencia, perder el trabajo, los cambios en el cuerpo relacionados con la edad o la muerte de una mascota, por ejemplo, son eventos de la vida que también implican una pérdida y pueden llevarnos a vivir un duelo.

La manera de expresar el duelo y los síntomas de esta vivencia son diferentes de persona en persona. Tanto los factores culturales y las circunstancias que han producido la pérdida como la personalidad de quién la sufre tendrán cierta influencia.

Actualmente, en psicología cuando se habla de duelo se hace referencia al proceso que se vive tras una pérdida. En este campo, la teoría de las 5 etapas del duelo de Elisabeth Kübler-Ross es el modelo más célebre.

La psiquiatra Elisabeth Kübler- Ross, una de las mayores expertas en la muerte a nivel mundial identificó cinco fases en el proceso de duelo:

  1. Negación: es una reacción que se produce habitualmente justo después de la pérdida de un ser querido. Suele hacer referencia a la negación de la muerte, pero también puede ser la negación de su importancia de su carácter definitivo. 
  2. Ira: puede aparecer después de la negación como consecuencia de sentimientos como la frustración y la impotencia ante la muerte. En esta fase, se intenta atribuir la culpa a uno mismo o a otra persona.
  3. Negociación: es una etapa que aparece antes de que se produzca la pérdida. Ocurre, por ejemplo, en caso de enfermedades terminales cuando la persona busca tratamientos aunque sepa que no existen. La persona en la fase de negociación alimenta la ilusión de que nada cambie o poder volver a la vida como antes.
  4. Depresión: según el modelo de Elisabeth Kübler-Ross es en esta etapa que la persona asume la pérdida como un hecho definitivo, por lo que aparecen sentimientos de tristeza. Esta fase puede llevar a la depresión, la falta de motivación y al aislamiento.
  5. Aceptación: corresponde a un estado de calma, resultado de la comprensión y aceptación de la muerte como fenómeno natural.

La persona que experimenta la pérdida de un ser querido no necesariamente pasará por las cinco etapas del proceso de duelo en el orden indicado. La persona puede pasar por las varias fases indistintamente hasta que consiga comprender y aceptar la pérdida.

Así como los síntomas del duelo varían de persona a persona, los tiempos de este proceso que lleva a la aceptación de la muerte (o de una pérdida) son variables. En general, la duración del proceso va de los seis meses a un año.

Cuando los síntomas se extienden por más tiempo o asumen características inesperadas se crea una condición patológica. En otras palabras, la persona se queda anclada en el dolor que el sentimiento del duelo produce y no logra aceptar la muerte.

Los síntomas de un duelo complicado

En el período posterior a la pérdida de un familiar o una persona amada es difícil distinguir un proceso de duelo normal de uno patológico o complicado. Los síntomas que aparecen suelen ser como se describen en el proceso de duelo y son similares en los dos casos.

No obstante, cuando los sentimientos relacionados con el duelo se extienden por varios meses pueden llevar a la persona a un estado de dolor constante que le impide recuperarse.

En estos casos, la persona además de probar un sentimiento de profunda tristeza también experimentará:

  • Dificultad para concentrarse sobre otras cuestiones no relacionadas con la pérdida.
  • Recuerdos continuos sobre la persona perdida o anulación extrema de estos.
  • Problemas de aceptación de la muerte.
  • Frustración por la pérdida.
  • Distanciamiento y falta de confianza en los demás.
  • Dificultad para recordar o vivir experiencias positivas y placenteras.
  • Problemas para llevar a cabo las actividades del día a día.
  • Sentimientos de culpa por no haber evitado la muerte.
  • Deseo de haber muerto junto con el ser querido.

¿Cómo acompañar a una persona en duelo?

Conocer los síntomas y las características del proceso de duelo, como ya hemos destacado, es importante cuando queremos dar nuestro apoyo ante la pérdida de un ser querido.

Comprender que la ira, la culpabilidad, la tristeza son sentimientos normales en el duelo nos ayuda a ser más empáticos con la persona que está pasando por una experiencia tan dolorosa.

¿Qué más podemos hacer para ayudar a alguien que pierde un ser querido? En el acompañamiento al duelo, otros aspectos que podemos tener en cuenta son:

  • Dejar que la persona llore cuando siente la necesidad de hacerlo. Llorar es una expresión de la tristeza que siente la persona en duelo y hacerlo ayuda a normalizar el proceso.
  • Estar presentes y ofrecer apoyo tanto facilitando las tareas como dialogando.
  • Comprender que la ira y el enfado también son sentimientos normales durante el duelo.
  • Favorecer el desahogo ayudando a la persona a recordar sin intentar eliminar el dolor.
  • Tener presente los recursos de apoyo al duelo que ofrecen profesionales e instituciones locales.

El duelo en tiempos de pandemia

A más de un año de la llegada del Covid-19 en nuestras vidas no cabe duda de que esta pandemia es más que una amenaza para la salud física. 

A los sentimientos normales del duelo por la muerte de un familiar o una persona querida, ahora se suma el hecho de que no nos podemos despedir de los difuntos de forma habitual. Muchas personas han muerto en los hospitales sin que sus familiares pudieran verlas por última vez.

Tampoco podemos olvidar que la nueva normalidad con las restricciones, el aislamiento social, las dificultades económicas por la pérdida del trabajo y las nuevas dinámicas dictadas por el trabajo y la escuela a distancia también son una amenaza para nuestra salud mental y emocional.

En estos momentos sentirnos apoyados o ayudar a las personas en duelo es más necesario que nunca.

La Kinesiología Emocional con su enfoque holístico se dirige a la persona en su totalidad con el objetivo de restaurar su equilibrio a todos los niveles: emocional, físico, químico y energético.